Digna hija de mi madre

Por muchos años escuche decir que iba a caer sobre mi una maldición, era un anuncio con tono de venganza, algún día pagarás las que me hiciste! Cuando mi mamá decía la frase, escuchaba clarito el tono de villana de telenovela y hasta música de suspenso de fondo.
Siempre me pregunté que sería aquello que iba a pagar tan caro, si yo era una santa incapaz de portarse mal, mis caprichos infantiles eran sólo uno más de los deberes de mis papás hacia su beata hija, entonces que iba a pagar yo? 
Con el paso de los años y de seguro por la cantidad de veces en que se repitió ese mantra la profecía se cumplió y les informo a ustedes que estoy pagando cada detalle, hasta la leve mirada matadora que alguna vez tuve la osadía de mandarle a mi mamá, la verdadera santa de la historia.

De ahí surge la idea millonaria de todas las hijas, en donde juramos no parecernos a nuestra mamá y en donde los hijos varones juran no encontrar una esposa parecida a su sagrada madre y con la pena jóvenes ilustres, en eso te convertiras y eso elegirás.

Tantas cosas buenas que nos da esa señora que se hace llamar “mamá” y uno intentando no ser como ella, somos el reflejo de nuestra madre, somos como ellas porque eso fue lo que vimos y nos aterra ser así porque los seres humanos sólo vemos los defectos, les encargo ver las virtudes en vida por cierto, no cuando tu mamá ya no este y pienses que razón tenía! porque les aseguro que ese día morirán por parecerse más a ella y ya no le podrán decir con orgullo gracias por enseñarme a ser como tu!

Cada día las abuelitas aquellas que sólo se dedicaban a consentir a los nietos, son las que se convierten en segundas mamás, por no decir que muchas son la primera, por la razón moderna que quieran, ellas ahora también educan, ayudan, pagan, trabajan…y aún así siguen insistiendo en regalarles una licuadora? 
Nos sigue doliendo el tiempo que pasamos con ellas, sin pensar el tiempo que ellas les dedican a nuestros hijos, pudiendo estar viendo la novela de las 5.
Y esa es otra maldición que cae sobre todos nosotros, si no quieres parecerte a tu madre, lo más seguro es que también te parezcas a tu abuela.
Herencia le dicen.

Algunas veces renuncio o pido esquina, otras volteo a ver a mi hija con el orgullo en la sonrisa, toda buena madre ha sentido que es la peor en algún momento, los hijos nos sacan el ogro que llevamos dentro, aunque las madres abnegadas digan que no es cierto, somos esas que añoran volver a dormir y amanecer sólo por un día siendo todo menos mamá, aunque sabemos que si eso pasa nos haría falta esa voz diciendo a las 6am en domingo: mamá tengo hambre! 

Con el paso del tiempo ahora que soy mamá entiendo el valor de aquella maldición y descubro que no era tan mala (notese que la estoy justificando para poderla decir pronto) es sólo una frase lanzada en momentos de desesperación de esos que las madres perfectas no tenemos.

Entiendo que soy el reflejo de mamá porque ahora descubro ese reflejo en mi hija y no es tan malo serlo saben? así es como siempre he sido y con la pena así seré, una digna hija de mi madre. (Esperando gritar menos).

El día de hoy no necesito nada más que voltear a mi lado, mi regalo ahí está y me dice: mamá.

Feliz día de las madres!

 

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