Entre broma y broma, la verdad se asoma.

Hace unos días hicieron una broma en un programa de televisión, yo diría que fue un experimento, los papás les decían a sus hijos que se habían comido los dulces de Halloween, y la reacción de los chiquillos fue un deleite para mí alma analítica.
Las reacciones dicen mucho de cada uno, algunos lo tomaron bien, hubo una niña que dijo tranquila: ¿por qué no te comiste una manzana? Otro dijo: está bien, no hay problema con ganas de llorar, otros patalearon en mega berrínche y no falto el niño que le dijo una mala palabra al papá, otra niña aventó una silla y cuanta cosa encontró en protesta, los papás todavía les aplauden, se ríen y lo publican en YouTube y en un programa de televisión! 

Hace unos días leí también sobre nuestra generación de papás protectores, evitamos que los niños sufran y a cambio tenemos hijos tiranos, próximos adultos indefensos e inmaduros miedosos.
La línea entre mandar y ser mandado es tan delgada que muchos ni cuenta nos damos.

Ayer mí hija se declaraba incapaz de subir su mochila por los 8 enormes escalones de la casa, se tiro agotada pidiendo ayuda, ya que vio que la ayuda no llego qué hizo? renegar por mi falta tan grave de no cargar la pesada mochila que solo traía un libro adentro, así que ella en plan adulto dijo: cada quien tiene sus responsabilidades mamá, tu las tuyas y yo las mías.
Mi niña por querer imitar las palabras de su santa madre que vengo siendo yo, dijo las palabras correctas, y como mi responsabilidad no es la mochila, ni hacer la tarea, pues no hubo más remedio que aprender la lección de la mochila y las múltiples responsabilidades que implica ser niño y que según nuestros hijos es agotadora.

Así que después le dije mira mañana tu te levantas antes que yo, me haces el desayuno, mí lonche, preparas la comida por la cual yo renegare después y que no se te olvide lavar los platos, limpias la casa, los juguetes con los que yo jugué, vas por mi a la escuela es bien divertido esperar en la fila a que yo salga, me insistes para hacer la tarea y si puedes me ayudas en lo que te hago creer que no entiendo para cansarme menos, recuerda que tengo que ahorrar energías para correr, brincar, saltar y hacer berrinches, me llevas a clase de ballet, me das mi bote de agua que siempre se me olvida, después vas por mí, me abres la regadera del baño en señal de que no toca ver tele si no bañarme, me haces de cenar así bien rico para cuando salga de bañar este mí cena caliente, por cierto los platos de la cena también se lavan, después veré tele mientras te veo la cara de cansada y no entiendo de qué! al final me iré a dormir pero antes me tienes que leer un cuento y rezar conmigo y entonces si te quedan energías podrás tener tiempo para ti, cómo ves? 

Obvio mí astuta hija evaluó la situación y como ya una vez le toco hacer la cena y se le quemo, preguntó: ¿tú vas a ir a la escuela? a lo que respondí que si, al final no le entro a mi propuesta de cambio de poderes y responsabilidades y se puso a hacer las suyas de buen modo.

Si le dices a tu hijo que se ha quedado sin dulces, cómo reaccionaría? Podrías publicar el video o lo borrarías al instante de la vergüenza propia que te dio?

Como les enseñamos a enfrentar la vida está detrás de una negación a unos dulces o a cargar una mochila de la escuela, esa es nuestra realidad, esa que la mayoría de los papás nos negamos.

Vale la pena tomarse el tiempo muy a tiempo de verlo.

Ser padre es un reto y es mas padre tomar el reto de hacerlo padre.

Hasta la próxima.

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