Año nuevo, tacones viejos! 

  

Iniciar…siempre cada día iniciamos algo aunque no lo notemos, cada día es un ciclo nuevo, siempre algo nos deja, hay fechas especiales, inolvidables y otras que quisiéramos olvidar, otras volver a vivir, porque alguien nos dijo que recordar es vivir y nosotros siempre hacemos caso, bueno yo nomás cuando me conviene.

Eso del día 1 de quien sabe cuántos, que hay que iniciar un nuevo libro cuando muchos no inician ni con un cuaderno, otros gozan atragantándose de uvas, yo anoche disfrute atragantándome pero de papas y palomitas, para que me dicen que vida sólo hay una, ahí anda la Tere acabándose las papas del oxxo gracias a sus dichos, luego pienso: y si me muero sin comer papas? Y ahí voy a la caja con bolsas de doritos, yo no corrí con maletas por la calle, yo bailo con mi hija en pijama, aunque por un momento reflexione que para llevar a mi hija a Disney hubiera necesitado salir con un baúl, entendí que lo que debo hacer es trabajar en ello y no brindarle la responsabilidad a una inocente maleta vieja.

Es el segundo año que no salgo de casa en año nuevo, bueno tampoco salgo de casa en otros días y los últimos días enferma mi cara de luna llena no ha llegado ni a la cochera de mi casa, pero ese momento cuando contamos: 5,4,3,2,1 y esa niña que vive en mi casa y que se cree mucho porque hizo un video en YouTube me dice: feliz año nuevo, chorizo con huevo comprendo que lo mejor es estar con ella, en la cama o en una fiesta, en pijama o en un video.
Lo importante no es lo que hagas, si con quien lo hacemos y a mí me encanta poder compartir momentos con ella, viendo Ant-Man brindando con jugo de naranja! 

Hace unos días caminaba con mis botas nuevas padrísimas, bueno no caminaba no sé lo que hacía pero yo avanzaba soñando en cada paso con mis pantuflas, en el momento en que entre a H&M y vi unos zapatos cómodos casi tenis, sentí que había encontrado al amor de mi vida ese que siempre se esconde, llegar y tirarme a cambiarme de zapatos a media tienda me hizo comprender la enorme felicidad que da la comodidad y esto aplica para los pies, la ropa y la actitud.

Como mi alma es necia y testaruda, yo tenía que desquitar esas botas, y las desquite sentada en una banca a media plaza, siempre he pensado que esas bancas son diseñadas para las personas de edad avanzada que no pueden caminar, entonces te sientas a ver pasar a la gente y esa es tu máxima diversión, es como estar viendo la tele fuera de tu casa y ahí estaba yo sentada viendo como un señor pasaba jugando con su hija en medio de la fuente, viendo como existe una señora más loca que yo que lleva en una carreola de bebe a su perro, obvio estaba tan lindo el perro que tuve que ir a saludar al coqueto animalito de la creación.
Regresé a mi banca añorando que mis sobrinas salieran pronto de las tiendas y poderme ir a andar descalza por la vida y despeinada por mis sueños.

Días después en una boda, me pongo otras botas más altas esas que siempre están en tu closet y jamás las usas, esas que dejas que tu hija juegue con ellas, esas que no sabes porqué las compraste pero que te sentías al probártelas en pasarela, pues me las pongo porque me gustan los retos y complicarme la vida, juro que en la misa yo le pedía al santo padre que decidieran cambiar la mecánica de la misa y permanecer sentados hasta la comunión, aún así reparti recuerdos fila por fila, derechita y disimulando mi paso de pingüino espinado.

Después de estos actos en mi vida y después de un mes de no poder respirar bien, resulta que no sólo mi hija no obedece tampoco mis pulmones, no importa qué número de día es, o qué número de tacones usas, en estos días comprendí la bendición que es estar sana, la bendición que es poder estar con los que amas, la bendición de hacer lo que quieras y te gusta, la bendición de tenerlos a ustedes, la bendición de estar pero sobre todo saber estarlo.

Así seguiré contándoles experiencias, sueños y momentos, manos a la obra a iniciar momentos no propósitos que no vas a cumplir, a contar realidades, a sumar sueños, a restar lo negativo y darle paso siempre a la paz.

Por un 2016 de aventar los tacones que incomodan, sonreírle a la vida y entender que lo importante son los pasos, las compañías y las emociones que generan salud y paz en los corazones.

Feliz Año Nuevo!

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